La ciudad horrible se muestra ahora cruda.
El paseo por la ciudad gris en un mórbido barrio,
Me enseña que hay dos personas,
La que teme,
Y la que quiere ser temida.
Entre el miedo y el odio se harmonizan la mierda y el mal olor,
Y El hambre, no de comida. Pero hambre.
Los ojos vivos en caras muertas
Y las caras vivas en ojos muertos.
Encuentro a una pareja de mujeres, mayores, sonriendo.
Y la esperanza se recupera, al menos algo.
En la ciudad de lunes todo es efímero.
Los planes, las miradas, el sol.
Todo se va agotando,
Lentamente.
A pesar de que la lluvia nos trajo expiación,
Y pena.
Ahora que la sombra no vive y acecha pegada a los adoquines,
El tiempo nos ha devorado el fulgor
Y en la noche han muerto las luciérnagas.
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