martes, 16 de diciembre de 2014

Zurrones de pasión, tierra azul, perfume veraniego.

La base de su hipotálamo era una salpimentada versión de los noventa que nunca existieron. Los gestos, contenidos, marcaban pequeñas inmovilidades en el aire, temblando cada articulación de sus huesudas manitas al son de una melodía aspirada entre unos cipreses raquíticos que nunca conoció. Pero era feliz.

 Regalaba gatos que morían al nacer, la leche se agriaba en el desván mecida por los rayos del sol de la mañana hasta cuajarse con el polvo que viajaba de todas partes a ningún lugar. A veces sonreía al recordar el dibujo del muro en el descampado ahora vallado, aquel que rezaba 'tuerta, juré matarte y lo haré' o el de 'estado, condón de la libertad'

 Y poco más o menos con ninguna razón en mente todo seguía una placida y mongoloide cadencia, apestosa y adormeciente, pero agradable como una pequeña estufa bajo la mesa en una sala de lectura. Cientos de pequeños ruidos innecesarios acompañaban el ritual, frases inacabadas, siseos involuntarios o voluntariamente incomprensibles, y aquella voz, aquella puntillosa serie de sonidos que salían de su boca, nasalizando todo el universo como un buque colosal que nunca llega a puerto.
 Era lunes, yo ya no era joven, la vida mostraba todas sus posibilidades como el capullo de una rosa en el vertedero de un pueblo de paletos incansablemente conversadores. El concepto de fracaso es relativo como una operación de extracción de mandíbula. A Ebert se la intentaron reconstruir con parte del peroné y de la espalda, pero no funcionó. Hitchens dijo que el ahogamiento simulado no era tortura, lo retaron a que lo demostrase y aguantó 10 segundos. Escribió entonces un artículo advirtiendo de que tal práctica era terrible y que estaba equivocado. La CIA desarrollaba esta práctica en sesiones maratonianas que podían darse hasta tres veces por día en individuo torturado. Según dijeron después, nunca obtuvieron información de interés con este tipo de práctica.

El repetir sistemáticamente la palabra 'realmente' me hace dudar de que el discurso habitual del individuo que le da uso sea falso. Esto se aplica también a 'en verdad'. Si vamos a jugar a ese puto juego desquiciante, si vamos a crear un mundo de falsedades y realidades paralelas veraces preferiría la expresión 'en boca de verdad'. Ojalá pudiésemos recoger moras en un pueblo perdido de Burgos eternamente, pero el abismo nos ha devuelto la mirada por fin y la inspiración acude como el vómito en la parte trasera de un coche. Arrepentíos y volved al redil o acuclillaos y notad el suave calor de vuestras articulaciones mientras la poesía se desparrama en vuestros pantalones. Estoy hablando de pura,celestial e incontenible mierda. Estoy hablando de Barbara Streisand.

Claudio J. Rivero Díaz II

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