Que se puede decir
De los hijos de la sal y la tierra yerma?
De los dueños de la piedra blanca?
De días vivos en sueños secos?
Que podemos hacer, nosotros
Que caminamos por senderos
De polvo y alquitrán, y sentimos
La austera azotea y el árbol de artificio.
Nuestros padres, abandonaron el ayer
Salieron del pueblo buscando burgo
Y pensaron que la antigua ciudad aceptaría sus frutos
Pero no tenemos vanguardia,
Ni reyes, ni reinas,
Ni ecos dorados de Málaga y Sevilla.
El Levante nos vendió a Europa,
El propio viento nos traiciona,
Y la humedad aquí no es agua,
Solo sol, y sombra naranja.
Que podemos hacer con nuestra patria marchita,
Con el cemento, con las falsas montañas,
Con los Años setenta.
El sol.
La mafia
Los cerdos, la muerte
Alacranes desfilando y aire espeso?
Que haremos con todo esto?
Con esta ciudad, que con el polvo nos ordena,
Nos bendice y nos encierra.
Que día tras día se somete
A una opinión burda,
Al niño que no llora,
Al pájaro que no canta.
A la falsa poesía,
A la senda inventada. (nunca quise rimar)
Trapecio de naranjas y soles,
Ya no quedan lugares en esta tierra,
Todo se lo tragó el mar,
El único príncipe que nos ayuda.
Al mar, al mar se va la vida.
Todo aquí ha de ser sepultado
Por las mareas, de luna enana, de luna bella.
Oh, el mar justo y bueno,
Único premio de esta tierra
Única sangre que bebemos.
Única vida que no llora.