viernes, 4 de febrero de 2011

Sobre la triple esencia de la música: La música como arte

Es probable, que para lo que no la comprenden, la música sea únicamente eso música. Algo que en un momento determinado ayuda a relajar el ambiente, a elevarlo, o puede que incluso solo la consideren necesaria para armonizar el ambiente. Para los que la entienden, la música es algo más, es un arte.

Intentando no meterme en polémica sobre el purismo de los siete artes, que para mi humilde opinión son menos de los que se han admitido, la música como arte, es la perfección. Intentare explicar mejor esta tesis que margina al resto de artes. Las artes plásticas, se omiten en la realidad. Para que nos influya en algo, tiene que ser el recuerdo la costumbre los que nos dictan. Es decir, si un pintor quiere expresar tristeza, pintará un hombre triste, un paisaje nublado, una situación triste o si hablamos ya del arte más conceptual, o abstracto, pintara algo en tonalidades azules, liliáceas o negras. Mientras escribo me viene a la cabeza el cuadro en el que Munch pintaba la muerte de su madre con el matiz trágico que realmente tenía el momento.

Es decir, es la costumbre la que asocia, no nosotros. En la música, la costumbre deja de ser útil. Sí que es cierto que la cuestión de que el modo mayor suene alegre y viceversa, en teoría, es una cuestión social, pero de todas formas, en todas las épocas han existido canciones capaces de llegar al corazón de los humanos de una manera mágica. Parafraseando a Schopenhauer encontramos que este antihegleliano también opinaba algo similar:

"La música puede ser comparada con una lengua universal, cuya cualidad y elocuencia supera con mucho a todos los idiomas de la tierra"

Aunque Schopenhauer justifica en sus ensayos que la música es la única disciplina que se debería llamar arte, no comparto su opinión. Pero sí que es cierto que las artes plásticas, y las literarias, sin la realidad dejan de existir. Es la mano humana la que le hace existir, la poesía se somete, igual que todo el resto de artes, a la costumbre humanas. Tanto el cine, como la fotografía (estas mucho más que el resto), escultura, pintura, arquitectura y literatura. Todos, salvo la música dependen de la mano del hombre. La música, si los hombres se fueran, seguiría existiendo, aunque nadie se lo ocurriese hacer un acorde de séptima doble disminuida, seguiría sonando disonante, físicamente es así. Lo que me lleva por otra parte, al segundo pilar de la música, la música como ciencia. Pero eso, lo dejaremos para otro día.




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